martes, 8 de julio de 2008

"Circopolíticodegradante" para el pueblo, nuevo capítulo


Una nueva semana durante la cual caí en una crisis de salud acaba de terminar. Muchas cosas me sorprendieron durante estos 5 días aunque quizá lo más positivo fue la liberación de Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC durante 6 años y quien gracias a un movimiento del ejercito colombiano, fue rescatada sólo para darnos a todos una muestra de su carácter férreo y sus grandes ganas de vivir, ya que apenas un día después de su rescate, ya estaba frente a los medios de comunicación del mundo, enviando mensajes de esperanza y de su fe en su natal Colombia.
Del lado gris tengo que mencionar que una vez más, los salvadoreños que no profesamos bandera de ARENA ni del Frente, nos vimos envueltos en un show “circopolíticodegradante”, que esta vez incluyo los símbolos patrios y todo. A nueva cuenta, el candidato presidencial por ARENA decidió que el colocar una bandera nacional sería buen punto para su campaña, pero el problema no fue eso, sino que por un lado, debido a la actitud de algunas personas que mostrando alto grado de intolerancia y de capricho, decidieron bajar la bandera sin entender que no era un símbolo partidario, sino nacional, dieron la excusa perfecta para que la derecha se volcara en un circo mediático donde a todo el mundo se le “olvidó” que durante esta semana el valor del combustible se incremento en un 35%, llegando a los $5 o más tanto en gasolinas como diesel; o que las estadísticas demuestran un alza en los asesinatos durante lo que va del año; o que el número de deportados por delitos de EUA a El Salvador, ha aumentado un 50% desde 2007, lo que trae claras consecuencias a nuestra sociedad; o que en tres municipios de San Salvador fueron encontrados los cadáveres de 3 hombres jóvenes, atados de pies y manos, características que podrían ser señal de un posible regreso de tácticas usadas por viejos grupos de exterminio.
Pero a todo esto, nuestros medios nos inundaron con la “importante” nota sobre la refriega de la bandera, que se extendió mucho más cuando en un segundo capitulo de esta novela, aparecía el candidato a alcalde de San Salvador, Norman Quijano, colocando una nueva bandera y días después protagonizando una rabieta contra un trabajador de la alcaldía capitalina, que contrario a lo que pensaba el diputado, trataba de bajar la bandera del frente que habían colocado en lugar de la nacional.

El problema no fue realmente el colocar o no la bandera nacional, que precisamente POR NO ser símbolo de ningún partido en especial, sí representa a TODOS los salvadoreños dentro y fuera de nuestra patria; sino, la actitud cirquera con que nuestros políticos actúan siempre que creen haber encontrado el tema perfecto para “dar un buen golpe al otro bando” y que esta vez lastimosamente incluyo un símbolo patrio.
La única vez que he visto a un miembro del frente dando declaraciones que rompen con la coyuntura cirquera del día, fue cuando Salvador Sanchez Cerén, ante la pregunta sobre la actitud del candidato Quijano de colocar por segunda vez una bandera en el redondel Masferrer, en lugar de iniciar otro capitulo novelesco, se limitó a decir que la bandera nacional es de todos y que el podía colocarla si así lo deseaba.
Felicito esta posición porque como dije anteriormente, no se trato de una bandera de ARENA ni de otro partido en cuyo caso si era necesario que se quitara del lugar, sino de la bandera de El Salvador, la cual nos debe identificar como salvadoreños en cualquier lugar, dejando a un lado el nacionalismo cirquero.
Al final, la semana terminó como todas las demás, con risas y llantos sobre el asunto, que no tenía verdadera importancia ya que existen problemas mucho MÁS IMPORTANTES en nuestra patria que el colocar o no una bandera en una plaza.
Sin embargo, lamento que estos hechos se den porque quitan energía a la población y lo único que logran al final, es aumentar la ya de por si gran intolerancia y polarización que hay en nuestro país.
A la vez me alegra que con estos episodios salgan a flote reacciones como la de Eduardo Barrientos, quien en un ataque de descontrol típico arremetió contra la bandera del frente llamándola “trapo sucio, franela para lavar carros”. Me alegra porque queda al descubierto la buena desición que tomaron los altos mandos del partido de derecha al no dejar a este señor como candidato presidencia, ya que dio muestras de su total intolerancia.
Reitero que no me inclino por ninguno de los dos mayores partidos políticos del país, pero me llamo la atención la total perdida de respeto de este señor que, olvidando que aunque a él no le guste esa bandera, la misma es un símbolo que representa a muchos salvadoreños que murieron persiguiendo un ideal. En este caso, es como las religiones, cada quien tiene derecho a tomar para si la que mejor le parezca según sus valores y convicciones, pero NADIE tiene el derecho de insultar a otros sólo porque escogieron una diferente a la propia.
Quizás en medio de todo esto, es que podamos encontrar las razones de porqué los jóvenes salvadoreños han perdido casi totalmente la fe en nuestro sistema político partidario, motivo por el que la mayoría ha optado por no retirar el DUI como señal o advertencia de que no están interesados en votar por los mismos actores políticos de siempre, esos que nos tienen ya tan acostumbrados a capítulos tan desconcertantes como el relatado sobre la bandera.
No se puede pedir paz y hablar de futuro, sino se piensa de corazón en la reconciliación y en la búsqueda o construcción de una sociedad que tolere y acepte las diferencias de toda índole entre quienes la conforman y esto se aplica tanto para quienes portan banderas y cachuchas de color rojo, como para quienes las portan de color azul blanca y roja. TODOS debemos mostrar una verdadera intención de superar nuestras diferencias y dejar de una vez por todas, los llamados a la violencia e intolerancia, porque vengan del lado que vengan CAUSAN EL MISMO DAÑO a nuestro país.
Por cierto y como simple curiosidad ¿alguien ha notado que la mentada bandera que bajaron del redondel Masferrer, es diferente a la que se supone puede ser utilizada en sitios públicos? (ver nota de EDH con foto), es decir, lleva una franja blanca con el escudo nacional en lugar de la leyenda "Dios, Unión y Libertad", ¿que raro no?. Si alguien sabe el porqué o algo sobre eso, que nos explique por favor.

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