miércoles 12 de noviembre de 2008

Cuando ataca la decepción ¿Navidad sin juguetes?

Bueno, ya llevo demasiado tiempo de no escribir nada debido en parte a la falta de mi máquina, que espero pronto retorne del taller, y además por falta de tiempo.
Debido a la época, decidí hablar un poco del fenómeno que me ronda la cabeza desde hace algunos días: La recolección de juguetes de este año.
Como saben mis allegados, cada año recolecto juguetes para regalar a niños de zonas rurales, pero este año decidí no hacerlo ante el desgano en el que caí el año anterior.
Costó mucho trabajo el reunir la cantidad de juguetes requerida y de hecho, la meta no la alcanzamos así que compre casi la mitad de los juguetes que al final regalamos, cosa que este año no me sería posible repetir, pero lo del desgano no fue tanto por las dificultades para obtener los juguetes y las piñatas, sino por la actitud de algunos de los padres de los niños, quienes en lugar de aceptar que alguien les lleve algo, se dieron a la tarea de protestar por el tipo de juguete o exigir cambios, aderezando con protestas por las piñatas y otras cosas menores.
Al final los niños, para quienes realmente prepare todo ese barullo que ustedes me ayudaron a convertir en realidad (GRACIAS por eso), quedaron muy felices aunque con padres de caras largas. Sin embargo, esta vez no me bastó la sonrisa de cada uno de los menores, porque en lugar de darme por satisfecho, me hizo pensar en lo mal agradecidos que somos los salvadoreños en general.
Es decir, claro que no todos, pero si una buena parte dependiendo de las situaciones. Tenemos esa mala maña de no agradecer las cosas como se debe, no sólo un grupo de padres insatisfechos, sino también aquella persona que casi nos golpea con el carro en cualquier calle y que en lugar de disculparse se enoja, misma actitud digamos “estándar” ya que cuando cometemos un error, actuamos como si en lugar de disculparnos, fuéramos nosotros mismos los ofendidos y decidimos “ser más enojados que el otro”. Este fenómeno es más común en nuestra población de lo que todos creemos.
Pero bueno, a lo mejor a ultima hora decido dar marcha atrás a mi falta de ganas e inicio lo de los juguetes… quien sabe, hasta podría terminar llevando un año más los juguetes a pesar de que los padres no quieran jeje.